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Cuando un diente está muy deteriorado, ya sea por una caries o por una fractura, y es preciso rehacer al menos tres cuartas partes de la pieza, se reconstruye gracias a la implantación de las llamadas fundas o coronas.
Si no es necesaria una reconstrucción completa del diente, sino que sólo que- remos que la parte frontal esté más blanca y con los dientes perfectamente alineados, la mejor solución son las carillas.
En primer lugar y antes de colocar las piezas, es preciso que el odontólogo talle el diente que va a reconstruir, para rebajar su volumen y dejarlo preparado como pilar sobre el cual se colocarán las fundas. En el caso de las carillas sólo se talla la parte frontal del diente, mientras que para la colocación de las coronas se talla la pieza completa con el fin de que la corona se ajuste sobre la pieza original.
A continuación, se toma la impresión, con la que se hace el molde del diente sobre el cual el protésico dental trabajará para realizar la corona adecuada.
Mientras que se realizan las fundas, se colocan unas coronas provisionales que serán sustituidas por las definitivas.
Cuando la funda ya esté preparada, el odontólogo procederá a colocarla sobre el diente y a cementarla con los materiales adecuados, consiguiendo que la pieza quede perfectamente integrada y sujeta, consiguiendo un efecto totalmente natural.