Reconstruir la mama sin cicatrices

Una novedosa técnica de reconstrucción mamaria, la oncoplástica de mama, resuelve los tradicionales problemas estéticos derivados de esta cirugía, como grandes cicatrices, la asimetría o la deformación de la mama, a través de una perspectiva multidisciplinar que aborda, al mismo tiempo la recuperación médica y estética de la paciente.
En declaraciones a Europa Press, la especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora Elena Jiménez, ha explicado, coincidiendo con el Día mundial contra el cáncer, que se celebra este viernes, que actualmente uno de los grandes retos de la cirugía reconstructiva es la reconstrucción del pecho tras un cáncer de mama contribuyendo a la mejora anímica de la paciente.
Según ha apuntado, la novedad en estos tratamientos reside en el enfoque con el que se abordan este tipo de cirugías. “La oncoplástica sigue los patrones que habitualmente se usan en cirugía estética”, cuenta la experta que recuerda que, de las intervenciones convencionales, resultan cicatrices de unos 14 centímetros en horizontal.
En su opinión, la colaboración mano a mano del cirujano oncológico y del cirujano plástico, en la misma intervención, ha generado nuevas técnicas para la extirpación del cáncer, permitiendo una reconstrucción más natural. De hecho, esta cooperación es ya una práctica habitual que en otros países europeos.
“Proponemos intervenir la mama sana para tratar de que queden lo más iguales posibles”, cuenta. Según explica, a pesar de que este tumor es el “más frecuente” en la mujer occidental, muy pocos oncólogos tienen en cuenta cómo quedan las mamas al atajar el cáncer, pues no terminan de acostumbrarse a que sea el cirujano plástico y no ellos los que marquen las directrices de la operación.
“Aunque la apariencia estética es de vital importancia para la recuperación, tanto física como anímica de las pacientes, en la actualidad esta técnica se utiliza mucho más en centros privados que en el Sistema Nacional de Salud”, ha subrayado la experta.
UNIÓN ONCOLÓGICA Y ESTÉTICA
Con esta técnica, en los casos de mamas grandes, en la misma cirugía se puede realizar una reducción mamaria bilateral que, en el caso de la mama afectada, incluya la zona del tumor y lo que se llaman los márgenes oncológicos de seguridad. Así, en la misma intervención, se atienden los aspectos oncológicos (reducción del tejido mamario bilateral susceptible de generar otra lesión) a la vez que los estéticos, ya que se actúa sobre el peso de ambas mamas de forma equilibrada y ambas cicatrices son similares, impidiendo que el pezón se desvíe de la zona central.
En casos de mamas asimétricas se pueden regularizar tanto los volúmenes como las alturas, buscando esa simetría, y a la vez realizar un tratamiento oncológico de alta calidad, mientras que en las mamas pequeñas se diseña una cicatriz lo más adecuada al tamaño de la mama para poder extirpar la lesión con el margen oncológico necesario y se realiza, en el mismo momento quirúrgico, la reconstrucción de esa mama.
BUSCANDO LA SIMETRÍA
No obstante, los expertos actúan siempre en la misma cirugía sobre la mama contralateral, para buscar la simetría. Dependiendo de los casos se eleva la mama o se coloca una pequeña prótesis. El complejo areola-pezón se valora en función del tamaño de la mama y localización de la lesión, y se decide su extirpación o su conservación.
Otro aspecto a destacar en este tipo de cirugías es el tratamiento de los ganglios de la axila. Frente a las cirugías previas con cicatrices amplias, esta técnica permite abordarlo en la propia axila dejando la cicatriz escondida cuando el brazo está en posición de descanso.

Una novedosa técnica de reconstrucción mamaria, la oncoplástica de mama, resuelve los tradicionales problemas estéticos derivados de esta cirugía, como grandes cicatrices, la asimetría mamaria o la deformación de la mama, a través de una perspectiva multidisciplinar que aborda, al mismo tiempo la recuperación médica y estética de la paciente.

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La especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora Elena Jiménez, ha explicado, coincidiendo con el Día mundial contra el cáncer, el pasado 4 de febrero, que actualmente uno de los grandes retos de la cirugía reconstructiva es la reconstrucción del pecho tras un cáncer de mama contribuyendo a la mejora anímica de la paciente.

Según ha apuntado, la novedad en estos tratamientos reside en el enfoque con el que se abordan este tipo de cirugías. “La oncoplástica sigue los patrones que habitualmente se usan en cirugía estética”, cuenta la experta que recuerda que, de las intervenciones convencionales, resultan cicatrices de unos 14 centímetros en horizontal.

En su opinión, la colaboración mano a mano del cirujano oncológico y del cirujano plástico, en la misma intervención, ha generado nuevas técnicas para la extirpación del cáncer, permitiendo una reconstrucción más natural. De hecho, esta cooperación es ya una práctica habitual que en otros países europeos.

“Proponemos intervenir la mama sana para tratar de que queden lo más iguales posibles”, cuenta. Según explica, a pesar de que este tumor es el “más frecuente” en la mujer occidental, muy pocos oncólogos tienen en cuenta cómo quedan las mamas al atajar el cáncer, pues no terminan de acostumbrarse a que sea el cirujano plástico y no ellos los que marquen las directrices de la operación.

“Aunque la apariencia estética es de vital importancia para la recuperación, tanto física como anímica de las pacientes, en la actualidad esta técnica se utiliza mucho más en centros privados que en el Sistema Nacional de Salud”, ha subrayado la experta.

Unión oncológica-estética

Con esta técnica, en los casos de mamas grandes, en la misma cirugía se puede realizar una reducción mamaria bilateral que, en el caso de la mama afectada, incluya la zona del tumor y lo que se llaman los márgenes oncológicos de seguridad. Así, en la misma intervención, se atienden los aspectos oncológicos (reducción del tejido mamario bilateral susceptible de generar otra lesión) a la vez que los estéticos, ya que se actúa sobre el peso de ambas mamas de forma equilibrada y ambas cicatrices son similares, impidiendo que el pezón se desvíe de la zona central.

En casos de mamas asimétricas se pueden regularizar tanto los volúmenes como las alturas, buscando esa simetría, y a la vez realizar un tratamiento oncológico de alta calidad, mientras que en las mamas pequeñas se diseña una cicatriz lo más adecuada al tamaño de la mama para poder extirpar la lesión con el margen oncológico necesario y se realiza, en el mismo momento quirúrgico, la reconstrucción de esa mama.

Buscando la simetría

No obstante, los expertos actúan siempre en la misma cirugía sobre la mama contralateral, para buscar la simetría. Dependiendo de los casos se eleva la mama o se coloca una pequeña prótesis. El complejo areola-pezón se valora en función del tamaño de la mama y localización de la lesión, y se decide su extirpación o su conservación.

Otro aspecto a destacar en este tipo de cirugías es el tratamiento de los ganglios de la axila. Frente a las cirugías previas con cicatrices amplias, esta técnica permite abordarlo en la propia axila dejando la cicatriz escondida cuando el brazo está en posición de descanso. Además, siempre se pueden corregir las cicatrices a través del tratamiento adecuado.

Fuente: Europa Press