Llevar una buena alimentación desde niño ayuda a tener una vejez saludable

Cada vez vivimos más y mejor. Esto no es una afirmación gratuita, sino que la avala el último padrón hecho público por el INE, que afirma que más de dos millones de españoles sobrepasan los 80 años, y de ellos, dos de cada tres son mujeres. De hecho, en los países desarrollados, el segmento de edad superior a los 65 años es el que más está creciendo y entre los ancianos, el grupo predominante es el de mayores de 85. Estas cifras, fruto de altos niveles de bienestar y de un sistema sanitario universal y de calidad, nos deberían hacer pensar en la importancia de alcanzar la fase de la vejez en las mejores condiciones posibles. Por ello, uno de los factores a tener en cuenta es la alimentación.
Envejecer no tiene cura. Es un proceso natural de la vida al que tenemos que enfrentarnos en las mejores condiciones y con la mayor calidad de vida. El envejecimiento ha sido definido como “el problema biológico más complejo” y no hay unanimidad entre los expertos. Unos abogan por la teoría del desgaste de órganos y tejidos, otros por la de teoría del trastorno glandular o endocrino, otros por la de la programación genética y, así, un largo etcétera de hipótesis que tratan de entenderlo y desentrañar sus misterios.
Lo que está claro es que, con el tiempo, nuestro organismo comienza a deteriorarse y nuestra capacidad de respuesta ante los agentes lesivos externos disminuye considerablemente. Existe una relación directa entre el envejecimiento y la aparición de determinadas enfermedades, tales como ciertos tipos de demencia, enfermedades articulares, cardíacas o algunos tipos de cáncer.
La prevención
Empezar a cuidarse desde joven, adquiriendo hábitos de vida saludables, es el mejor plan de jubilación que podemos contratar. Aumentar el consumo de vitamina D previene la pérdida de masa ósea y, por tanto, disminuye el riesgo de fracturas y huesos frágiles; la vitamina B favorece el funcionamiento del sistema cognitivo y cardiovascular y por ejemplo, la vitamina E es un antioxidante importante, que ayuda a prevenir las enfermedades infecciosas y a tener un sistema inmune más fuerte.
Eliminar el consumo de calorías vacías, cambiándolas por alimentos altamente nutritivos, aumentar el consumo de verduras, legumbres, frutas, cereales y pescado, y en menor medida, las carnes y los lácteos, controlar la cantidad de alimentos que comemos, en definitiva, lo que siempre se ha considerado comer bien, retrasa el envejecimiento físico y especialmente, rejuvenece el corazón.
Avances
Actualmente la Medicina permite conocer nuestra propensión genética a sufrir determinadas enfermedades y conocer aquellos alimentos que mejor le sientan a cada organismo. Se trata de los estudios genéticos, el informe más fiable de lo que somos y de lo que seremos.
Los expertos aseguran que la prevención es la mejor arma y por eso, recomiendan empezar a cuidarse y vigilar la alimentación desde bien joven.

Cada vez vivimos más y mejor. Esto no es una afirmación gratuita, sino que la avala el último padrón hecho público por el INE, que afirma que más de dos millones de españoles sobrepasan los 80 años, y de ellos, dos de cada tres son mujeres. De hecho, en los países desarrollados, el segmento de edad superior a los 65 años es el que más está creciendo y entre los ancianos, el grupo predominante es el de mayores de 85. Estas cifras, fruto de altos niveles de bienestar y de un sistema sanitario universal y de calidad, nos deberían hacer pensar en la importancia de alcanzar la fase de la vejez en las mejores condiciones posibles. Por ello, uno de los factores a tener en cuenta es la alimentación.

Envejecer no tiene cura. Es un proceso natural de la vida al que tenemos que enfrentarnos en las mejores condiciones y con la mayor calidad de vida. El envejecimiento ha sido definido como “el problema biológico más complejo” y no hay unanimidad entre los expertos. Unos abogan por la teoría del desgaste de órganos y tejidos, otros por la de teoría del trastorno glandular o endocrino, otros por la de la programación genética y, así, un largo etcétera de hipótesis que tratan de entenderlo y desentrañar sus misterios.

Lo que está claro es que, con el tiempo, nuestro organismo comienza a deteriorarse y nuestra capacidad de respuesta ante los agentes lesivos externos disminuye considerablemente. Existe una relación directa entre el envejecimiento y la aparición de determinadas enfermedades, tales como ciertos tipos de demencia, enfermedades articulares, cardíacas o algunos tipos de cáncer.

La prevención

Empezar a cuidarse desde joven, adquiriendo hábitos de vida saludables, es el mejor plan de jubilación que podemos contratar. Aumentar el consumo de vitamina D previene la pérdida de masa ósea y, por tanto, disminuye el riesgo de fracturas y huesos frágiles; la vitamina B favorece el funcionamiento del sistema cognitivo y cardiovascular y por ejemplo, la vitamina E es un antioxidante importante, que ayuda a prevenir las enfermedades infecciosas y a tener un sistema inmune más fuerte.

Eliminar el consumo de calorías vacías, cambiándolas por alimentos altamente nutritivos, aumentar el consumo de verduras, legumbres, frutas, cereales y pescado, y en menor medida, las carnes y los lácteos, controlar la cantidad de alimentos que comemos, en definitiva, lo que siempre se ha considerado comer bien, retrasa el envejecimiento físico y especialmente, rejuvenece el corazón.

Avances

Actualmente la Medicina permite conocer nuestra propensión genética a sufrir determinadas enfermedades y conocer aquellos alimentos que mejor le sientan a cada organismo. Se trata de los estudios genéticos, el informe más fiable de lo que somos y de lo que seremos.

Los expertos aseguran que la prevención es la mejor arma y por eso, recomiendan empezar a cuidarse y vigilar la alimentación desde bien joven.

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