Historia del lifting

Los primeros casos del Lifting que se conocen datan de principios del siglo XX cuando era una práctica realizada bajo el máximo secreto y guardando celosamente las técnicas. Incluso en la época post-victoriana era una operación quirúrgica altamente criticada, lo que obligó a los cirujanos que la practicaban al anonimato.

Por tanto, fueron muy pocos cirujanos los que se aventuraron a estudiar y profundizar en el campo de la cirugía facial, sin embargo, en esa época ya destacaban tres grandes nombres de la cirugía plástica; los doctores Léxer y Joseph y la Dra. Noel .

El perfeccionamiento y efectividad de las diferentes técnicas actuales han experimentado un aumento vertiginoso, mientras que las complicaciones y riesgos se han ido reduciendo considerablemente. Quizá Skoog (1974) puede ser considerado el fundador de la moderna ritidectomía, ya concebida como una elevación multiplanar de los tejidos cervico-faciales. A partir de los años setenta está técnica se popularizó gracias a la intervención de famosas estrellas del celuloide.

En los últimos años se ha producido una verdadera revolución conceptual y técnica de esta cirugía. Se ha cambiado el enfoque terapéutico para conseguir unos resultados más efectivos y duraderos y, sobre todo, mucho más naturales.

En qué consiste el lifting?

El lifting consiste en elevar y tensar la piel para reducir las arrugas, actuando sobre la dermis del cuello, barbilla, mejillas, contorno de ojos y sobre el tejido muscular, para obtener un resultado más duradero. Se consigue con ello que el paciente vuelva a lucir un rostro terso y libre de arrugas.

Los pacientes que se someten a esta intervención quirúrgica suelen ser personas cuya piel de la cara y cuello debe presentar numerosas arrugas, falta de vitalidad y elasticidad y otros signos evidentes de deterioro producidos por el paso del tiempo. La mayoría de estos pacientes están entre los cuarenta y los sesenta años de edad, aunque se pueden obtener excelentes resultados en personas de edades más avanzadas.

Una intervención de resultados espectaculares

Las incisiones necesarias para llevar a cabo esta intervención se realizan por dentro de la línea del pelo, rodean el lóbulo de la oreja y ascienden por detrás de ésta hacia el cuero cabelludo. De este modo, las posibles cicatrices serán imperceptibles ya que quedarán “escondidas” en el cabello y en los pliegues de las orejas.

En el postoperatorio del lifting el paciente puede sufrir ciertas molestias provocadas sobre todo por la sensación de hinchazón y la falta de movilidad facial. No obstante el posible dolor es habitualmente moderado y desaparece progresivamente. En unos días se retiran los vendajes y en dos semanas el paciente puede reincorporarse a su actividad diaria con normalidad.

En determinados pacientes, el lifting puede combinarse con otras cirugías como la blefaroplastia (eliminación de bolsas en los ojos) o rinoplastia (corrección de nariz), dependiendo del problema a solucionar.

El lifting puede realizarse en la totalidad de la cara, lo que llamamos el lifting facial completo o sólo en determinadas zonas del rostro, los llamados minilifting, tratando sobre todo frente y cuello. Normalmente la intervención dura varias horas y habitualmente la anestesia es general, aunque también puede llevarse a cabo con anestesia local con sedación. El paciente suele permanecer una noche hospitalizado dándole el alta por la mañana.

En los últimos años han evolucionado mucho las técnicas, una de las novedades es el llamado lifting MACS (Minimal Acces Craneal Suspensión).  Esta técnica reúne una serie de cualidades que la hacen muy atractiva  – tanto para el cirujano como para el paciente – ya que se obtienen buenos resultados con mínimo riesgo y rápida recuperación.