Voluntaria o forzosamente todos nos vemos obligados a convivir con raciones individuales en algún momento. El joven que se independiza o la persona divorciada, sabe lo difícil que a veces resulta comer de manera sana y equilibrada. Lo más fácil es recurrir a comer fuera de casa o lo que es peor, a comer cualquier cosa. Vamos a darte unos consejos para vivir en un mundo hecho para los tamaños familiares.
Comer y cocinar son actos sociales, en los que se trata de agasajar, compartir, agradar, impresionar, y durante los cuales, a menudo, nos olvidamos de su función básica de nutrición.
Y no utilices la excusa de la falta de tiempo: todos somos esclavos del tiempo y del reloj, pero bien administrado, el tiempo puede dar mucho de sí. Y tampoco sirve que digas que no sabes o no los has hecho nunca. Hace unos años tampoco sabíamos como manejar un teléfono móvil, y ahora podemos enviar mensajes casi sin seguir el teclado.
Sigue estos consejos que te vamos a dar y verás como tu estómago, la báscula y tu cartera, te lo agradecerán.
Microondas y congelador
Los dos electrodomésticos básicos de la persona que vive sola son el microondas y el congelador. El congelador te ayudará porque podrás cocinar y después congelar la comida en recipientes de plástico individuales. El microondas por su parte no sólo sirve para calentar la pizza del día anterior, también podrás cocinar con él platos exquisitos en la mitad de tiempo.
Una buena despensa: el primer paso
Nos preocupamos por tener un buen fondo de armario, pero no prestamos atención a lo que tenemos en la despensa. Una dieta equilibrada comienza con una buena despensa. No deben faltar: arroz, hortalizas y frutas frescas, leche y yogures (preferentemente semi o descremados), fiambres, huevos, pasta y aceite. Habrá que añadir productos de caducidad más inmediata y que se deben comprar para consumirlos en el mismo día o el posterior, y si no tener la precaución de congelarlos. Y deja hueco, pero pequeño, para algún capricho.
La famosa dieta mediterránea
Superada la pereza, ahora debes conseguir llevar una dieta equilibrada. No es necesario matricularte en un master sobre nutrición, guíate por la intuición. Intenta comer un poco de todo. Vegetales, pasta, arroces, pescado, legumbres, y varias piezas de fruta cada día. Reserva la comida precocinada y el paquete de galletas para las ocasiones y no los conviertas en tus alimentos principales.
La compra
La buena planificación comienza con una buena lista de la compra. Diseña tus menús semanalmente, y según los ingredientes que necesites, haz un listado. No te dejes llevar por ofertas generalmente unidas a paquetes familiares, puedes comprar más barato, pero quizás se estropee el contenido antes de que puedas gastarlo. Es mejor pagar un poco más por cantidades más pequeñas, pero tendrás una despensa más variada y especialmente, aprovecharás todo el contenido.
Finalmente, ponte el delantal
Si no eres muy manitas o no lo has hecho nunca, procura que la primera vez que te metas en la cocina tengas compañía: una madre, un/a amigo/a o la abuela, pueden ser los mejores profesores. Si no puedes contar con esa ayuda, un libro de recetas te servirá. A la hora de cocinar te damos unos consejos:
- Descubre el mundo de las ensaladas multi-variadas. Fácil, sabroso, nutritivo y prácticamente inagotable.
- Utiliza la plancha (mejor que la sartén) y tu imaginación en el aderezo y la decoración del plato. Una ramita de perejil o unos canónigos, unos tomatitos, unas alcaparras, unas líneas de salsa o mermelada, etc.. harán que tu plato sea digno de un chef.
- Si prefieres dedicar una tarde a la semana a la cocina, procura hacerlo en cantidad y congela con recipientes individuales. Los caldos, los potajes y las legumbres se pueden congelar muy bien.
- Si los preparas la noche anterior, cocina en cantidades más pequeñas, sólo lo que vayas a consumir.
Otro consejo es terminar el plato en el momento de su consumo, es decir, puedes cocer la pasta por un lado y hacer la salsa que la acompañe por otro. Déjala en la nevera y justo cuando vayas a consumirla, mézclalo. O por ejemplo, si eres de las personas que les gusta comer de cuchara, dedica tiempo a preparar el caldo base del plato, congélalo y deja para el último momento el último ingrediente, es decir, el arroz, las lentejas, los fideos, etc.




